Del 1 al 3 de julio tuve el placer de asistir a la Twenty-Fourth International Conference on New Directions in the Humanities, celebrada en la Nova School of Social Sciences and Humanities, en Lisboa, Portugal. El 3 de julio presenté, junto con mi compañera Alejandra Gutierrez, la ponencia La techne de la memoria: libros de artista como pensamiento material.

La presentación exploró cómo los libros de artista transforman la poesía en una experiencia material y sensorial, en lugar de limitarse a preservarla como texto. Centrándonos en poemas de las escritoras cubanas Dulce María Loynaz y Carilda Oliver Labra, examinamos cómo las editoriales cubanas Ediciones Vigía y El Fortín reinterpretaron su poesía a través del libro de artista, otorgando a las obras literarias una nueva presencia visual, táctil y material.
Mi porción de la ponencia se centró en analizar qué ocurre cuando un libro de artista entra en una biblioteca, especialmente desde la perspectiva del bibliotecario catalogador. Debido a que estas obras desdibujan las fronteras entre libro, obra de arte y objeto, su catalogación es bastante complicada y requiere describir tanto su contenido intelectual como sus características físicas y artísticas distintivas. En este contexto, el catalogador se convierte en un importante mediador entre la obra y sus futuros lectores.

La conferencia me resultó especialmente interesante porque estaba centrada en las Humanidades y no específicamente en temas bibliotecarios, como ocurre en muchos de los eventos profesionales en los que suelo participar. Fue una oportunidad para abordar los libros de artista desde una perspectiva diferente y para conectar la práctica de la catalogación con conversaciones más amplias sobre literatura, materialidad, memoria y Humanidades.
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